Presas, Beatriz Esteban| Lunes de lecturas

23d9b82d-1f22-4631-ad03-488e90847a2d

 

  • Título: Presas
  • Autora: Beatriz Esteban
  • Editorial: Nocturna
  • Páginas: 472

El mundo es una escala de grises, pero siempre lo vemos en blanco y negro. El blanco de quien es inocente y se acerca a la prisión con miedo a convertirse en una víctima. El negro que inunda las celdas de aislamiento. Y el gris que envuelve el lugar, plagado de matices.

Un día me dijeron: «Leire, no vayas a la cárcel, hay gente peligrosa». Y les sorprendió cuando contesté: «Y fuera también».

Ambientada en una cárcel, Presas narra la realidad de una prisión desde dos puntos de vista opuestos: el de Leire, que accede como voluntaria, y el de Azahara, encerrada por un crimen terrible. Sin embargo, por muy distintas que sean sus perspectivas, pronto ambas descubrirán que unos barrotes no son la única forma de convertir a las personas en presas.

Tuve el honor de leer Presas en verano del 2017, como beta reader, cuando todavía era conocido como #ProyectoPreso. Ya había tenido la oportunidad de maravillarme del enorme talento de Bea con su primera novela, Seré frágil, que pronto se convirtió en uno de mis testimonios sobre la anorexia (aunque no está basado en la experiencia personal de la autora, ojo) predilectos.

Admiro muchísimo a Bea, como persona primero y como autora después, por diversos motivos, y todos ellos han quedado plasmados en su tercera novela tras Seré frágil y Aunque llueva fuego: la humanidad, la sensibilidad, la justicia, todas pintadas con esa prosa tan correcta, tan delicada, que un minuto te pone los pelos de punta y al siguiente parece querer cortarte la piel.

No quiero desvelar más de la trama que lo que Nocturna ha adelantando en su sinopsis. Esta es, sin duda, una novela a la que atacar con la mente abierta, sin prejuzgar a las protagonistas (esta es una historia principalmente femenina), y dejándonos llevar por el mensaje principal: aunque con tendencia veamos el mundo en blanco y negro, en realidad todo y todos estamos formados por una escala de grises que revela realmente la condición humana.

Hace unas semanas estaba hablando con mi amigo Alex, que también vive en Tottenham, sobre las cárceles y su función; sobre cómo, en lugar de cumplir su cometido de reinsertar a la gente en la sociedad, únicamente separan a los presos de un entorno “normal” y los encierran en una cámara en la que resulta imposible ver más allá de su propia condición de presos, en una cámara que les roba su libertad, su humanidad y hasta su esperanza. En ese momento me habría encantado que Alex ya supiese hablar español, porque necesitaba que leyese esta novela y sabía que iba a adorarla enseguida.

En realidad, llevo años esperando a que el mayor número de personas posible lea esta novela. Me parece tan, tan importante, y creo firmemente que la literatura juvenil (que cualquier literatura, honestamente) necesitaba un libro que hablase con tanta sinceridad y sin tapujos sobre la cárcel. Sobre el tipo de personas que acaban en las cárceles y por qué. Sobre el aislamiento, la rabia, y también, inevitablemente, la sororidad de las cárceles femeninas.

Y Bea me parece la persona idónea para escribir sobre todo esto, no sólo por su maravilloso talento como escritora, sino también por su experiencia como voluntaria en una cárcel de mujeres. Desde la primera página puedes darte cuenta de la gran labor de documentación, a través de la experiencia y la reflexión, que la autora ha llevado a cabo. Gracias a Presas aprendí muchísimas cosas sobre la cárcel que desconocía por completo, y Bea me abrió los ojos a unas realidades que me eran ajenas.

Otro aspecto a destacar de esta novela es la caracterización tan cuidada de los personajes. Todas las mujeres que componen esta historia cuentan con una backstory apasionante que enriquece muchísimo la trama principal de Presas. Y todas crecen. Todas evolucionan a lo largo de la lectura, y lloras con ellas, y sueñas con ellas, y te dejas llevar por todos sus sentimientos a lo largo de la segunda páginas.

Y, sobre todo, Bea no sanitiza la realidad de la cárcel. Agradecí tanto que Bea decidiese no mostrar a las presas como santas o como absolutas inocentes sino que las caracterizase en base a su humanidad, negándose a borrar todo aquello que las empujó a prisión pero mostrándonos también toda la luz dentro de ellas, pese a todo.

Aunque el hilo conductor de Presas son definitivamente sus personajes (las relaciones entre ellas, los conflictos entre ellas, sus deseos y sus miedos), Bea tiene también la habilidad de acongojar al lector con sus giros de trama y su manejo del ritmo (tan delicado a veces y tan frenético cuando hace falta serlo) y de los momentos climáticos.

Presas es, sin lugar a dudas, una novela muy redonda de una de las mejores autoras del género, y no puedo esperar a que todos la tengáis ya entre las manos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s