ku•rai ta•ni•ma

Kurai Tanima (暗い谷間) es la expresión japonesa que designa los quince años de la dictadura militar de la era Showā (es decir, los primeros años del reinado del Emperador Hiro Hito, conocido entonces como Emperador Showā). Kurai tanima, que se traduce por “el valle oscuro”, es, por lo tanto, la vertiente japonesa del “longo soño de pedra” con el que se denomina en Galicia al franquismo.

El valle oscuro es también el título de mi próxima novela. Sí, habéis leído bien: mi próxima novela. 

Aunque solo estamos a junio, puedo decir con total confianza que uno de los mayores regalos que me ha dado el 2017 es la oportunidad de ver publicadas dos novelas muy diferentes temáticamente pero que para mí tienen almas gemelas. Si tuviese que definirme por alguno de los libros que he escrito, hoy elegiría, mil y una veces, Desayuno en Júpiter y El valle oscuro. Ambas las terminé con menos de un año de diferencia, y ambas se harán un huequecito en las estanterías (bueno, Desayuno ya lo ha hecho) con menos de un año de diferencia. Pero lo más importante es lo que ambas significan para mí; las dos son un reflejo de mi visión del mundo: lo que supone ser una chica a la que le gustan otras chicas, la valentía silenciosa de ser una mujer cisgénero en un mundo en el que por ser hombre cisgénero automáticamente recibes mejores cartas, la importancia de levantar la voz cuando todos los demás callan. Las dos juegan con la magia, también, y las dos (Desayuno de pasada) hablan de la guerra.

La guerra siempre me ha fascinado. A los once años decidí ser corresponsal de guerra, y creo que mi madre se llevó una gran alegría cuando a los dieciocho, en cambio, opté por estudiar literatura. 

A los dieciocho, también, empecé a escribir de la guerra. Agosto de 2013. Normalmente tardo un par de meses en terminar una novela, pero El valle oscuro me tomó casi cuatro años. No porque sea excesivamente larga (de hecho, es un poco más corta que Desayuno) sino porque no es una historia completamente mía. Veréis, Momoko y Jun y todos los demás personajes son ficticios, y los fantasmas son ficticios, y gran parte del argumento es ficticio también, pero el alma de la novela está bañada de historias que no son mías y que he decidido no reproducir porque pertenecen a las personas que me las contaron y a sus familias.

Dejad que me explique: durante el verano del 2013, e intermitentemente hasta finales del 2015, conduje una serie de entrevistas con veteranos de guerra y sus familias. 

Aunque las guerras me intrigan, moralmente siento el deber de ser pacifista siempre y cuando el pacifismo no ponga en peligro las vidas de más personas. Y sabía, desde el principio, que no quería escribir una novela en blanco y negro, de héroes y villanos; quería pintar mi novela en tonos de gris, y quería que viviesen en ella personas de carne y hueso: valientes y cobardes, débiles y fuertes, generosas y egoístas, todo al mismo tiempo porque los humanos somos así de contradictorios.

Durante los meses que dediqué a entrevistar veteranos de guerra, aprendí un par de cosas sobre el coraje y la humanidad, pero sobre todo sobre el duelo y la amistad. Algunos testimonios me erizaron tanto la piel que acabé dedicándole la novela a tres de esos hombres: Henry (el único que murió en combate, en 1945, y del que su sobrino me contó historias entrañables y aterradoras), Leo y Glen (que murieron en 2014 y 2016, respectivamente). 

En el fondo, una de las cosas más especiales que te deja una novela es todo lo que aprendes con ella, y yo con El valle oscuro he aprendido a meditar y a conjurar fantasmas japoneses (que no es que vaya a intentarlo, pero…), y durante las sesiones de escritura mi casa se llenó de música clásica, y en esos cuatro años abastecí mis estanterías con poemarios de Yosano Akiko y muchas otras feministas japonesas de la primera ola.

¿Qué podréis encontraros en El valle oscuro? Veamos…

•Una chica que lanza mensajes en una botella.

•Una ladrona de comida en lata.

•Un hermano de uniforme y un hermano con un secreto.

•Una madre que quema literatura subversiva en su jardín.

•Un sepulturero con un corazón de oro.

•Visitantes que llegan de noche y se van de noche y un fantasma en el desván.

•Un muchacho con un pedacito de universo colgando del cuello.

•Y la guerra en todas sus facetas: cruel, ciega, desgarradora y atroz, capaz de romperlo todo y pedir más a cambio.

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3 thoughts on “ku•rai ta•ni•ma

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  1. Sólo puedo decir: Guau. GUAU.
    Si ya tenía ganas de leerla desde la primera vez que oí hablar de ella, ahora las ganas se intensifican. Estoy segura de que no va a ser sólo una novela, va a ser una obra de arte. Va a estar cargada de tanta alma… Como sólo tú sabes hacerlo. Estoy deseando verla nacer.
    Estoy muy orgullosa de ti, Andrea, pero espero que tú lo estés más ❤

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