Las dos claves para escribir personajes más realistas | Writing Wednesdays

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Una de las preguntas que me hacéis a menudo es cómo crear personajes más realistas. Como algunos de vosotros ya sabréis (o, si habéis leído mis novelas, intuiréis), soy el tipo de escritora que construye el argumento de sus novelas a partir de los arcos de personaje. No solo eso; creo firmemente que es muy posible, de hecho, escribir una buena novela con un argumento flojo pero unos personajes muy bien perfilados, mientras que lo mismo no ocurre a la inversa. Un buen elenco de personajes puede levantar una trama regulín, pero es muy difícil crear una narrativa irresistible con un argumento poderoso pero unos personajes bidimensionales que caen en todos los tropos posibles.

¿Cómo crear unos personajes más realistas y, por lo tanto, más fuertes narrativamente? La clave está en dos puntos: los contrastes y el conflicto.

Con los contrastes me refiero a los rasgos de personalidad opuestos de un solo personaje. En el mundo nada es blanco o negro y, de hecho, las facetas más interesantes de las personas residen precisamente en esos puntos de encuentro entre dos rasgos de personalidad opuestos. Pensad en ello: la razón por la cual Dumbledore resulta un personaje tan encantador en La piedra filosofal es debido a su carácter distraído, soñador y humorístico, en directa oposición con la idea inicial que tenemos de un director de escuela.

Mediante los contrastes no solamente estás dibujando un personaje más redondo e interesante, sino que además te estás asegurando de no crear un personaje cliché que caiga en todos los tropos. Personalmente, en cuanto a contrastes se trata, no hay un tipo de personaje que me guste más que el gilipollas medio loco y moralmente ambiguo que, sin embargo y a pesar de todo, siempre se mantiene leal al grupo de “los buenos”. Pensad en Grantaire de Los Miserables o en Snafu de The Pacific.

tumblr_n3x6o3PmGr1sdebxho1_250Otro tipo de personaje que aplica la técnica de los contrastes y ante al cual no me puedo resistir es el del grandullón rudo que, en el fondo, tiene su corazoncito. Como John Coffey de La milla verde o Caparzo de Salvar al soldado Ryan.

El último tipo de personaje del que os quiero hablar (y, una vez empezáis a aplicar el método, os daréis cuenta de cuantísimos tipos de personajes podéis llegar a crear) es el que tiene toda la apariencia de ser un rollito de canela pero que, en su interior, tiene toda la capacidad de ser violento de la manera más fría. Lo que Victor Hugo llamaba un jeune homme charmant, capable d’être terrible. Quizá por eso Andy es uno de los personajes que más disfruté escribiendo cuando trabajaba en La luna en la puerta.

tumblr_inline_mgo5uoIpbU1qaf8xqComo última pincelada, debo aclarar que la técnica del contraste no solo es aplicable a los rasgos de personalidad de un solo personaje, sino también a las personalidades opuestas entre vuestros personajes principales. La razón por la cual Sirius Black y Remus Lupin son tan populares es porque, aunque tienen rasgos en común, sus personalidades son opuestas en muchos niveles (a grandes rasgos, Remus Lupin se concede a sí mismo usar la cabeza de vez en cuando, mientras que Sirius Black es la personificación de la energía caótica bisexual). Lo mismo ocurre con Enjolras y Grantaire de Los Miserables: mientras que Enjolras es el líder de la revolución, idealista y analítico, Grantaire es un cínico de campeonato con un ligero problema de alcoholismo.

Ce sceptique avait un fanatisme. Ce fanatisme n’était ni une idée, ni un dogme, ni un art, ni une science; c’était un homme, Enjolras. Grantaire admirait, aimait et vénérait Enjolras. […] Un sceptique qui adhère à un croyant, cela est simple comme la loi des couleurs complémentaires. Ce qui nous manque nous attire.

Pasemos ahora al conflicto. Nunca me cansaré de repetirlo, pero el conflicto es la esencia de una novela. El conflicto avanza la novela, mantiene la atención de los lectores y, finalmente, desarrolla el arco del personaje. En términos sencillos, el conflicto debe:

a) Ocurrirle a vuestros personajes. Este es el tipo de conflicto más fácil de encontrar. Básicamente, son las cosas malas que les pasan a vuestros protagonistas y que les impiden alcanzar aquello por lo que están luchando. Por ejemplo, en Billy Elliot, Billy se enfrenta al hecho de que su padre no permite que practique ballet.

b) Al mismo tiempo, tus personajes deben causar conflicto también. Si las cosas malas solo les ocurren a vuestros personajes porque el mundo es cruel y no porque, bueno, son humanos y cometen errores, lo siento pero vuestros personajes son pasivos, y los personajes pasivos resultan irritantemente aburridos pasados unos cuantos capítulos. Es necesario que vuestros personajes metan la pata y creen nuevos problemas no solo porque esa es una experiencia humana que todos hemos experimentado, sino también para que los lectores se den cuenta de cuánto se están jugando los personajes y de cuánto les queda aún por aprender y evolucionar. Para continuar con el mismo ejemplo, Billy solo hace crecer sus propios problemas al utilizar de estrangis en clases de ballet el dinero que su padre le da para las clases de boxeo a las que ya no asiste.

c) Finalmente, vuestros personajes deben sufrir un conflicto interior. A lo mejor es porque soy muy libra, pero siempre discuto conmigo misma antes de tomar una decisión, especialmente si esta es importante. Un conflicto puede ser algo tan relativamente pequeño como vuestro personaje tratando de decidir si es mejor satisfacer su antojo y comprarse una mousse de chocolate o si seguir adhiriéndose a su dieta. Continuando con el ejemplo anterior, Billy sufre el conflicto interno de querer bailar y, al mismo tiempo, de no querer defraudar a su padre, quien opina que el ballet ni es masculino ni es apropiado para un chaval de clase obrera.

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Así que aquí tenéis las claves para crear unos personajes más dinámicos y realistas, las dos ces: contrastes y conflicto.

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